Utensilios y materias primas usadas por los yámana
La tribu yámana fue la primera comunidad en vivir en la región actualmente llamada “el fin del mundo”, es decir, la ciudad de Ushuaia y sus alrededores. Ellos tenían costumbres muy importantes en relación a la caza, la pesca, la recolección y la cocción de sus alimentos.
Utensilios usados por los yámana
Para poder recolectar mejillones (y otras especies marinas similares) del fondo de las aguas, los yámana utilizaban espátulas de madera. Para capturar centollas o erizos de mar manipulaban horquillas con tres o cuatro puntas, también de madera, las cuáles se confeccionaban con una rama con tajos transversales, que luego eran separadas al colocarle pequeños trozos de árboles. A estas se les ataban uno o dos mangos de arpón de hasta 3 metros de largo. Podían ensartar erizos o centollas a más profundidad en los días con aguas calmas y transparentes.
Por su parte, usaban utensilios de piedra tallada, una especie de puntas de flecha pero menos elaboradas. Además, con huesos de animales realizaban cuñas para partir la madera, objetos para extraer la corteza de los árboles. Las conchillas de mejillones se usaban como cuchillos y a veces eran enmangadas para usar como cincel. Confeccionaban baldes y jarros con cuero o corteza y las mujeres usaban cestos de junco.
Uso de los árboles para fabricar las canoas de los yámana
La utilización principal de la corteza de los árboles era para confeccionar las canoas, su medio de transporte y el elemento más elaborado de la artesanía por parte de los yámana. También era su propiedad más valiosa y su vida dependía de tener una o no. Cosían placas de corteza y las mantenían con un armazón de varillas, retenidas por travesaños de madera longitudinales. El piso se reforzaba con más placas de corteza y en centro colocaban una plataforma de tierra o guijarros para encender y mantener el fuego.
En general medían entre 3 y 5,5 metros de largo y podían transportar entre 6 y 7 personas. No poseían timón ni quilla y eran lentas, se bamboleaban y era necesario desagotarlas a menudo porque el agua se filtraba por las costuras. Podían navegar por frondas de agua. Los remos eran de pala larga o mango corto y permitían no enredarse en los cachiyuyos. Las encargadas de remar eran las mujeres y la vida útil de las canoas era de 6 meses a 1 año, confeccionándolas de octubre a febrero.

Los yámana de Ushuaia construían sus canoas para pescar el alimento entre las islas del Beagle


